5 de marzo de 2016

¿SOMOS PESIMISTAS LOS ABOGADOS?

El Abogado y el pesimismo
“Así como el emprendedor empresario es un optimista (y ese rasgo de personalidad es para él una ventaja comparativa), el Abogado tiende hacia el pesimismo (…)”.

El siguiente artículo corresponde a un comentario del Sicólogo estadounidense Martín Seligman, pero vale aclarar que es una simple observación de ese autor. Un fragmento del comentario se transcribe a continuación:




“He estudiado unas 30 profesiones diferentes para ver la relación entre el optimismo y el éxito, y sólo hay una en que los pesimistas tienen más éxito: LOS ABOGADOS.

A los Abogados se les forma para que sean agresivos, sentenciosos, intelectuales, analíticos y poco afectivos, lo cual tiene consecuencias emocionales predecibles: depresión, ansiedad y enfado.

Así como el emprendedor empresario es un optimista (y ese rasgo de personalidad es para él una ventaja comparativa), el Abogado tiende hacia el pesimismo. Estudiar derecho presupone y refuerza el pesimismo, puesto que la misma norma que es el objeto de estudio se formula sobre la suposición que los hombres dañarán a otros, que los contratos no se cumplirán, que el poder tenderá a oprimir las libertades individuales. 

En muchos casos los Abogados más dotados son los que mejor capacidad tienen para entrever todos los hechos negativos que podrían suscitarse en el futuro, y calcular sus efectos para aconsejar a su cliente. Pero esto también trae costos personales, en la medida en que marca un patrón de comportamiento que se transmite a la vida personal, haciéndolos más susceptibles a los patrones de riesgo depresivo. 

Para los Abogados, el pesimismo es virtuoso en su profesión, pero potencialmente dañino para su carácter”.

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